viernes, 7 de diciembre de 2012

Estrategias de lectura, Isabel Solé

La comprensión lectora consiste en la construcción de una interpretación de lectura. En esa construcción interviene el texto, que debe poseer una estructura lógica, una coherencia en el contenido y una organización adecuada. Tal construcción por parte del lector, supone un esfuerzo cognitivo, por lo que es imprescindible un esfuerzo por parte del lector, es necesaria una lectura activa, quien procesa y aporta significado a lo que lee. Es por ello, que hay que tener en cuenta los conocimientos previos del lector, su motivación y los objetivos que le incitan a la lectura. Cada uno  interpreta en base a sus esquemas  previos y a  las relaciones que haga entre éstos y lo que va leyendo. 

Y son los objetivos que se marca el lector los que determinan las estrategias que se activan para lograr la interpretación del texto y establecen el umbral de tolerancia del lector respecto a sus propios sentimientos de no comprensión. Saber cuál se nuestro objetivo, por qué hacemos algo nos permite atribuirle sentido, lo cual es una condición necesaria que nos aporta seguridad, garantizando el éxito. Por ello, es importante que los niños aprendan con diferentes objetivos e intenciones, pues activan diferentes estrategias y aprenden que la lectura les puede resultar útil para diferentes cosas.

Para poder comprender el texto, es imprescindible que se encuentre sentido a lo que se lee, que no suponga una frustración sino se entiende. Para ello, la lectura debe resultar motivadora, en tanto en cuanto el contenido conecta con los intereses del lector y  la tarea en sí responde a un objetivo. El interés también se crea, suscita y educa, desarrollando el profesor una gran tarea al respecto. Por ello, hay que asegurarse de que los textos que se les proporcionen sean comprensibles y  de que disponen de los conocimientos necesarios para abordarlos sin dar lugar a frustraciones.

Pero, la compresión del texto ¿supone un aprendizaje? Supone un aprendizaje cuando nos aporta nuevos contenidos que somos capaces de integrar con nuestros conocimientos previos, o nos hace replantearlos o nos los tira por la borda y construimos otros nuevos… lo cual ayuda a que se produzca la memorización comprensiva; proceso de integración de la nueva información en la red de esquemas de conocimientos previos.

Cuando un lector comprende lo que lee, está aprendiendo, se acerca al mundo de significados del autor y le ofrece nuevas perspectivas. Se da un proceso de aprendizaje incluso cuando el objetivo del lector no sea tal; leer por placer. Esto nos ayuda a ver la potencialidad del sujeto en su formación integral como persona.  En otras ocasiones, leemos con el objetivo de aprender, para lo cual ponemos en marcha una serie de estrategias para asegurar nuestro objetivo, lo cual nos alerta  sobre la necesidad de enseñar a  utilizar la lectura como instrumento de aprendizaje. Le ayudamos a aprender a aprender, es decir, que pueda aprender de forma autónoma en multitud de situaciones.

La lectura de este artículo me ha resultado muy grata y satisfactoria. He resaltado lo que me ha parecido más interesante y ha llamado mi atención. Me gustaría comentar, la importancia de las imágenes e ilustraciones de los libros, sobre todo, para aquellos niñ@s que aún no saben leer o están en sus comienzos, si bien es cierto, que las imágenes son igualmente importantes para todas las edades.

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